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Los hombres debían orar en todo tiempo, y no desfallecer.

También les dijo: Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle”; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: “No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada.” Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

No te soltaré si no me bendices.

 Y el hombre dijo: Ya no será tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.

 

   En esos días El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios.

    Lc.18:1;  11:5-8   Ef.6:18   Gn.32:26,28   Col.4:2   Lc.6:12

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Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios,

El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo.

En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.

En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

I Jn.4:7   Ro.5:5;  8:15,16   I Jn. 5:10;  4:9;   Ef.1:7;  2:7   I Jn.4:11




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La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

 

Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.


COSAS QUE OJO NO VIO, NI OIDO OYO, NI HAN ENTRADO AL CORAZON DEL HOMBRE,
son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios.

En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios , para alabanza de su gloria.

¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron.    

a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en El, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.

Por fe andamos, no por vista);

 No desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa.

  Heb.11:1   I Co.15:19; 2:9,10   Ef.1:13,14   Jn.20:29   I P 1:8,9   II Co.5:7   Heb.10:35

                                            000050_s1.jpg 

El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.

Nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo.

Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El.

Y oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.

Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.

A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

  

I Jn. 3:8   Ef.6:12   He 12:14   Col.2:15   Ap.12:10,11   I Co.15:57

 

 

 

Corporacion Social Dios es Amor - Iglesia Cristiana - Linderos Nº1271 - Fono: 212988
 
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